
De dos cuerpos imposibles
en un angosto colchón,
más que carnes almohadón,
pueden provocar risibles
pasmos de los compatibles
revuelcos de los amantes
embutidos como guantes.
Ella medias coloradas,
él bragas grandes, ampliadas.
Son los dos mortificantes.
A Manuela y Hermenegildo, mis padres
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