
Comulgando con cuerda de destino
en los dientes mordaces apretados,
mordiendo con tesón tan aprestados
que romper es morir, un desatino.
Cordón umbilical adulterino
tejido por la Parca a los forzados
muñecos que aparecen enmarcados
pintados con acento repentino.
Es acento que tapa toda boca,
desatino con ojos deformados,
acento que sentencia y que nos choca
mordido diente a diente ya agarrados,
excepción de un guiñol como bicoca,
semeja dos puños levantados.
A Lucía Ramos Gucemas
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